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Sara Casal Ordás

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Soy rubia, bueno lo era, ahora sabe dios de que color tengo el pelo, ojos de color tuquesa, 1.70 (aprox.) de altura. Canto en ungrupo que se llama Eternal Dying y mis compañeros...dicen que estoy muu loka!Leal a mis amigos, legal, aunque con manias y mala leche. Déjame ver como la sangre fluye por tu cuello. Hazme sentir viva, dejandome provar el dulce nectar que llevas en tus venas...
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March 09

Relato de un suicida (Día 2)

Por fin heterminado el segundo dia de nuestra protagonista. Siento la tardanza pero me quedé enganchada y no sabia por donde continuar. Es algo mas corto que el anterior pero espero que os guste :)
 
 
Relato de una suicida

 
 

Día 2:

Hoy amanecía y un pequeño rayo de sol entraba por la ventana, ¿sería la luz que necesitaba ver?, ¿un rayo de esperanza tal vez? No, eso no era para mi. El dia comenzó como cualquier otro en los últimos años: gris y oscuro. Al salir de casa una intensa luz, como la de una linterna, me cegó…y es que, nada era suficiente… Siempre el día era el peor momento para salir a la calle. Todo me hace daño… y sinceramente, me duele el cuerpo, me duele el alma, me duele… vivir.

De nuevo en la oficina las horas pasaban sin mayor complicación que sacar punta a los lápices que había encima de mi escritorio. Un dia más, veía las horas pasar… y a ese ser abominable. Un calor repentino subió por mis piernas al verle, y  aunque me produjera nauseas, su sola presencia bastaba para cortarme la respiración, que el estómago me diera saltos y mi corazón latiera más deprisa que si corriese los 100 metros lisos en un segundo… Y es que le amaba. Le amaba con todas mi fuerzas, con cada poro de mi piel; pero, ¿cómo llamar su atención?, ¿qué hacer para que se fije en mi? No puedo soportar más esta situación. Me frustraba verle siempre riendo el resto de la gente y tonteando con las chicas. Él siempre sonriendo, sin darse cuenta de nada, desperdiciando su vida… y la mia… Él, el culpable de todo esto, el culpable de todo mi dolor. Debía ser yo quien riese con los demás, y él estar aquí en mi lugar, partiéndose el alma para ser algo en mi vida. Sé que soy un ser despreciable por pensar así, pero quisiera estrangular su blanco y perfecto cuello afeitado con mis propias manos, observar como la sangre se coagula en sus mejillas y ver como poco a poco sus ojos se desprende de ese don tan preciado por él que es la vida… Es hora de terminar, de terminar con todo…

Retornando a mi casa me miré en el reflejo de un escaparate, ¿en qué clase de monstruo me había convertido?, si era capaz de pensar asi, ¿Cómo iba a ser capaz de fijarse en mi, o de tan siquiera amarme?, pero mi vida ya no valía más la pena… Un largo rato después llegué a mi casa y decidí poner un poco de música, esperando que el resultado fuese tan deprimente como las plantas marchitas que colgaban en el balcón, o como las ingentes cantidades de polvo que se acumulaban en las estanterías. Me senté en el sofá mientras la música sonaba “…But then she told me she had a gun…”. Eso era lo que necesitaba, ¡un arma!, una pistola, un rifle, un revolver… algo con lo que pegarme un tiro y terminar con este dolor…

November 17

Relato de una suicida

Es un relato "corto" que se hará en tres entregas. Espero que os guste Guiño



Relato de una suicida


Día 1:

Hoy  el día estaba gris. No sé si era porque mi alma está triste, o porque verdaderamente iba a llover. Cuando salí de casa una fina lluvia azotó mi cara. Esas gotas eran como ácido que me quemaba la piel, como millones de alfileres clavándose en mi rostro y resbalando como si fueran lágrimas.

Todo me hace daño y no  puedo más con este dolor… quiero poner fin a todo esto, quiero descansar ya y no sufrir más; ser un muñeco de nieve, sin corazón, sin sentimientos, frío… para que nada me haga daño. A veces, es tan fuerte el dolor, que desearía arrancarme la piel como si fueran girones, me daría de cabezazos contra una pared hasta que me estallara la sien y gritaría del dolor que siento hasta quedarme afónica, pero nadie me escucha…nadie me ve… nadie comprende lo que siento ni como me siento…

Entré en mi despacho, sin ganas de nada. Todo se iba a acabar pronto y yo era la única que podía controlarlo. Me senté en la silla y esperé que pasaran las horas, como hacía todos los días, como hice los últimos cinco años. Había un hombre en mi sección que me hacía sentir cosas… ojalá arda en el infierno, se pudra y se lo coman los gusanos; pero aun así no sufrirá lo que yo estaba sufriendo yo por él. ¿Quién se cree con su traje de marca, su peinado patético y sus aires de arrogancia? No es un ejecutivo de las altas esferas, ni tiene dinero… “¡muerto de hambre!, es por tu culpa por lo que estoy así y ni tan siquiera te preocupas por mi… ¿Me has mirado alguna vez? No, ni tan siquiera sabe que existo. Cinco años, puerta con puerta, mismos clientes, mismos objetivos y nunca me ha saludado. Nunca nadie es lo suficientemente bueno para estar con él, ni para tomar un café… Ojalá ardas en el infierno… ojalá ardamos los dos, muy pronto.” Eso pensaba yo y sentía que no estaba equivocada.

Pasadas las horas, cada vez el dolor se hacía más insoportable, era como una espina que atravesaba mi corazón de lado a lado. Aun estando en casa, seguía aburrida y era hora de acabar con todo. Sabía que tarde o temprano todo iba a acabar, pero no en tres días…

Mientras miraba la televisión, mi mente divagaba, recopilaba imágenes sin sentido en mi cabeza, pero solo veía sangre, muerte y sobretodo, dolor… Las horas pasaban y comencé a recordar un sueño que tuve días atrás. En el sueño todo estaba negro, era una negrura espesa, y no podía ver más allá de mis narices. De repente de la oscuridad aparecían miles de cuchillos que se aproximaban hacia mí y me torturaban, me seguían, no había donde esconderse, hasta que al final, me atravesaban todos y me cortaban en mil pedazos… “Quizá debería hacer eso con alguien que yo me sé”,  pensaba para mis adentros. Nadie sabe lo que maquina una mente estando sola, sin ninguna otra compañía que el ruido de una tetera y la televisión.

Era la hora de acostarse y en la casa había un silencio abrumador así como una oscuridad casi absoluta, truncada tan solo por una pequeña lámpara en el pasillo. Fui apagando las luces una a una y me senté en el borde de la cama. Fue entonces ahí cuando me di cuenta que mi vida no valía una mierda, y rompí a llorar. Era tal la rabia que sentía en mi interior que comencé a gritar, no de dolor, sino de impotencia. No sabía que me pasaba y deseaba con todas mis fuerzas que esto fuera sólo un mal sueño, algo que realmente no iba a ocurrir, pero no era verdad, todo era real, mi vida estos últimos años era así… dolorosamente real. El llanto seguía irrumpiendo en mi garganta pero como siempre, nadie me oyó, nadie me vio. ¿Fue ese el detonante de mi delirio?, ¿fue ese el momento en el que decidí morir?...






November 13

Un gran cambio

Después de mucho tiempo sin escribir aquí he decidido volver a abrir mi mente y mi corazon a todos...

Hace tres meses, la oscuridad llamó a mi puerta, muchos lo sabéis. Un trago que dificilmente digeriré en mi estómago, un vacío en mi corazón que nunca nadie podrá llenar, un dolor que sólo el tiempo mitigará, y aun así eso nunca pasará...

Y esque cada vez que veos esos barcos en el salón, me acuerdo de él. Cada vez que paso por el hospital, me acuerdo de esos días. Cada vez que me pongo mis gafas le veo a él con ellas puestas. Y lo peor de todo es, que llega el viernes y sé que él no va a entrar por la puerta de mi casa...

Ojalá todo esto hubiera sido una pesadilla, ojalá nada de esto hubiera pasado, ojalá estuviera aqui conmigo, ojalá la oscuridad no se le hubiera llevado aquella nublada mañana de domingo, ojalá, ojalá, ojalá...

Todo el mundo que me conoce me dice que cuide de mi familia, y aunque suene egoísta, ¿qué hay de mi?, ¿acaso no tengo yo el mismo dolor que el resto?, ¿se cree la gente que a mi esto no me ha afectado?... Por muy fría que parezca señores, mi corazón no es de hielo, es de cristal, y cualquier pequeño golpe lo quiebra en mil pedazos, y nadie sabe cuanto me cuesta volver a recomponerlo...pero ahora me falta una pieza, que nunca recuperaré...



Porque siempre te voy a querer, aunque no estes entre nosotros. Por siempre serás inmortal en mi corazón y serás siempre, la pieza que falte en mi rompecabezas.



Forever in my heart... my dad
 
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